Recuerda que a veces, no conseguir lo que esperas es un maravilloso golpe de suerte.

¿Qué hacer con las expectativas que se quedan por cumplir? ¿Es la incertidumbre un ingrediente clave?

 

Los Sumerios, la primera y más antigua civilización, consideraba que el Mundo y el Universo, se habían formado de la unión del agua salada, (la diosa Tiamat)  en contacto con el agua dulce (el dios Apsu),  y dieron lugar al nacimiento del resto de planetas y de ahí los humanos. Esta leyenda es paralela a las de Vritrá en la mitología hindú, Cipactli en la mitología azteca y Tifón en la griega. Digamos que la historia se repite.

Podrían ser una buena metáfora para explicar que cada comienzo y cada final están inundados por corrientes opuestas que nos crean conflicto, pero que nos impulsan a crear, a RE-inventarnos siempre, a pesar de las contradicciones. Siempre hacia delante.  Una metáfora  que usaré hoy para explicar que un final, es siempre el umbral de un nuevo comienzo.

 

Tu tiempo es limitado. Perder el tiempo viviendo según la vida de otros, sin duda es un error.  Para entender un poco más que efecto tienen en nosotros las opiniones de los demás tendríamos que hablar de las expectativas.

Cada final inesperado, cada expectativa que se nos escapa, nos obliga de alguna manera a reflexionar sobre lo que ha sucedido y sobre cómo podemos mejorar el gap existente entre lo que esperamos de la vida y lo que damos.

Una expectativa es lo que ves más allá de lo que puedes alcanzar a ver, y puede ser o no realista. Lo que suele suceder con las expectativas es que según valoramos el resultado, nos encontramos con una decepción, o una sorpresa.

Tal y como nuestra mente se desenvuelve, una expectativa está asociada a la posibilidad razonable de que algo suceda y suele surgir sobre todo en casos de incertidumbre.

La incertidumbre supone el ingrediente clave para desencadenar dos efectos importantísimos en nuestra propia psicología : El efecto Pigmalión y el efecto Placebo.

Según al entorno en el que estamos, de confianza o incertidumbre, somos impulsados por energías que te potencian o debilitan.

Lo que viene a decir el efecto Pigmalión es, que las expectativas que otros tiene sobre ti, cómo te están mirando los demás también afecta enormemente a quien está bajo esa mirada. Bajo ese influjo, aunque a veces no podamos percibirlo, existen energías positivas que te empoderan y potencian o fuerzas negativas que te debilitan tremendamente.  Apuesto a que has sentido alguna vez cómo alguien daba por hecho que no ibas a lograr algo y te había hablado tantas veces sobre las decepción que le ocasiona que no pudiste evitar contagiarte; o un ejemplo en el sentido positivo, el empoderamiento. Gracias a la confianza que otras personas habían puesto en ti, te has sentido capaz de comerte el mundo.  A eso es lo que yo llamo la energía de la confianza.

 

Paul Krugman, premio Nobel de Economía, formuló: Si las cosas son satisfactorias, nada puede ir mal, pero si no lo son… nada puede ir bien.

Estoy segura de que como yo, a lo largo de tu carrera profesional y a nivel personal, has trazado multitud de metas y probablemente hayas conseguido muchas de ellas. Bravo, lo conseguiste.

En cambio, las expectativas que se quedaron por cumplir te pueden enseñar el camino que tienes que recorrer a partir de ahora.

 

¿Cuál es el camino que puedes recorrer a partir de ahora?

Comienza con el autodominio. La habilidad de guiarte a ti mismo y guiar tus acciones a pesar de las distracciones o las dificultades.  El autodominio es algo que se entrena, como un músculo.  Resulta muy curioso darte cuenta que en la medida que entrenas el auto-domino, te sientes más fuerte.

 

Cuida tu entorno. El lugar donde trabajas, para quién trabajas, tus amistades, tu pareja, etc. Son elecciones importantes que van a influenciarte. Intenta elegir en la medida de lo posible, con tu corazón. Debemos ir perdiendo el miedo al fracaso o al rechazo.

 

Se consciente de lo que tú mismo opinas sobre tus habilidades. Las personas en alguna ocasión tenemos el deseo de demostrar que somos inteligentes o talentosas o capaces de tener un rendimiento esperado o incluso de merecernos ciertas cosas. Cuando se trabaja sobre la auto-imagen, se están dejando atrás las opiniones de los demás y avanzando hacia la confianza en uno mismo. Cuando persigues objetivos conforme a esta visión, no te  juzgas a tí mismo.

En cambio, sí te juzgas a tí mismo con respecto al progreso que estás logrando. Estos objetivos, se refieren a la superación personal y han de estar en el centro de todas tus valoraciones sobre ti. Debes llegar a ser lo mejor que puedes ser en lugar de demostrar que lo eres. 

Hace tan solo unos meses, estaba sentada en el mismo lugar donde estoy hoy con una perspectiva completamente diferente sobre mi futuro. Estaba haciendo planes un poco más lejos de lo habitual. Nada concreto, solo sensaciones que van y vienen. Sabemos que cuando creamos algo en nuestra mente, podemos imaginarlo del color que queramos, eso nos gusta y nos trae paz.

Los sumerios, de los que hablaba al inicio, no tenían una percepción de que sus logros tuvieran algo que ver con ellos mismos, pensaban que los dioses son los que decidían por ellos a qué optar, qué merecer y qué no.

Así que, ¿qué percepción crees que es mejor?

Sobre Raquel Madrigal

Raquel Madrigal es Coach Ejecutiva Certificada por la Federación Internacional de Coaching (ICF) y fundadora de Coachingparalavida. Ha desarrollado su trayectoria profesional como Marketer, Coach y Manager en Consultoría Estratégica y de Operaciones.

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