3 claves para hacer crecer tu mentalidad a través del lenguaje

La importancia del lenguaje es ineludible, es la base de la comunicación del ser humano.

Si miras hacia tu experiencia te habrás dado cuenta de que las palabras que empleas para expresarte, pueden herir los sentimientos de quien recibe tu mensaje  o igualmente trasmitir positivismo. Esto significa que del modo en el que utilices tus palabras, vas a construir e interpretar el mundo de manera diferente.

Cada uno de nosotros, puede elegir cómo afrontar las situaciones y como expresarse en ellas. Que le demos un sentido u otro, dependerá de nuestra estructura mental.

 

Al hablar nuestra mente está continuamente formando imágenes.  De ahí la importancia de ser consciente de como te hablas y cuál es tu diálogo interior. Cuando tienes un diálogo interior positivo, te ayudas a superar verdaderos retos y desafíos. Generas una imagen de tí mismo capacitadora y de logro.  Del mismo modo, hablarte a ti mismo en primer lugar, con un lenguaje negativo trae consecuencias perjudiciales para ti y es que te llevará a bajar tu autoestima  y a proyectar una imagen de fracaso. Por ejemplo: Si te hablas a ti mismo con “exigencia”, ante un estado negativo,  lo más probable es que  no consigas salir de esas sensaciones y obtengas el efecto contrario del que esperabas cuando intentabas animarte.  Este efecto también se cumple cuando eres tú el que hablas a los demás del mismo modo negativo. 

 

El Dalai Lama decía: “La felicidad no es algo hecho, proviene de tus propias acciones. Lo que decimos a los demás y lo que nos decimos a nosotros mismos tiene más importancia de lo que aparenta. Tiene un verdadero poder e impacto en nuestra mente, en la salud y en nuestro bienestar y por ello, hay que decir y pensar las palabras de forma consciente”.

 “Simplemente consigues estar mas cerca de lo que quieres cuando te quieres y quieres en tus palabras. El lenguaje que utilizas también te da o te quita poder”.

 

El lenguaje que te quita poder es aquel que utilizamos cuando no estamos siendo responsables de lo que decimos, por lo tanto de lo que hacemos , sentimos o pensamos. ¿Cómo darte cuenta de que no estás asumiendo tu parte de responsabilidad? Si en tu lenguaje utilizas frases como: “fue ella la que me convenció”, “lo hice porque tú me lo pediste” entonces es muy posible que estás atribuyendo a otros lo que te sucede a tí. Si declaras como responsables a los demás te dejas a tí  mismo sin opciones para poder resolver las situaciones de tu vida.

Otro ejemplo: Si tu jefe “te sacó de tus casillas” ¿qué puedes hacer? lamentablemente nada, pero ¿y si lo cambiáramos por la siguiente afirmación? “yo me salgo de mis casillas con mi jefe”, ahí está tu poder. En tí  no en los demás.

 

 

3 hábitos para hacer crecer tu mentalidad a través del lenguaje

1. Toma consciencia de tu lenguaje: sobre todo de aquellas palabras o frases que provocan en ti emociones o desencadenan estados. Cuando asocias una palabra o frase a una emoción, con el simple hecho de pensarla o pronunciarla empiezas a sentir los síntomas. Simplemente con observarte ya avanzarás bastante.

2. Utiliza un lenguaje responsable. La Neurociencia asegura que entrenando nuestro lenguaje podemos cambiar nuestro pensamiento. Las personas que utilizan un lenguaje positivo viven más años, alcanzan su potencial y son visiblemente más felices. ¿Sabías que el español es el idioma más feliz del mundo? Utilizar un lenguaje responsable, significa

Recuerdo como durante mi formación en PNL, el facilitador decía: “Recuerde, nadie le hace hacer, pensar o sentir nada. Usted elige o decide hacerlo.” Una de las formas más frecuentes de quitarse poder e impedirnos a nosotros mismos cambiar las situaciones, es cuando entramos en mirar las situaciones desde la perspectiva de la víctima, aquella en que los demás tienen la culpa de lo que nos sucede o de que nuestro comportamiento es una respuesta a lo que nos hicieron en el pasado o nos dijeron antes Esto enfoque, es un error. Es atribuir a los demás nuestras propias decisiones.

 

“El lenguaje es la herramienta que tenemos para traducir nuestros pensamientos de forma que podamos ordenarlos y sean útiles para desenvolvernos y desarrollarnos en nuestra vida”.

 

Si quieres tomar mejores decisiones, debes estar muy atento a los detalles sencillos de las conversaciones cotidianas. Un ejemplo de mensaje desde un estado con un poder  bajo sería: .- “estoy aquí por tí”.- en vez de .-“estoy aquí porque yo quiero estar aquí”.– Te recomiendo que te hagas esta pregunta: ¿A qué o quién estás dando poder sobre ti cuando te expresas?

3. Respeta el mundo de los demás y evita las afirmaciones absolutas. Una de mis amigas desde hace ya casi 20 años, se lleva especialmente bien con la gente a la hora de exponer sus puntos de vista u opiniones. Yo observaba eso en ella , pero no fue hasta mucho más adelante cuando me di cuenta de que lo que ella hacía, de forma consciente o no, era utilizar  un lenguaje responsable. Cada vez que iba a hacer alguna declaración, utilizaba fórmulas para introducir sus pensamientos como: “en mi opinión”…” yo creo”… “bueno, tal como yo lo veo”. Evitaba así que nadie se tomara sus opiniones como una crítica personal, sino que todo el mundo se sintiera respetado y también quiera escuchar.

El lenguaje positivo es una de las mejores herramientas para afrontar miedos, mejora la autoestima  e influye en la inteligencia emocional, imprescindible para generar una mentalidad de crecimiento.

 Crece con tu mentalidad.

Raquel,

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